De toda la escoria que se arrastra o cabalga en las bestias de metal, de entre todos los cerdos, asesinos, y bastardos que habitan este desierto, hay un hombre, no, una figura que se destaca por sobre todos. Te crees valiente entrando aqui con tu arma, crees que eres fuerte porque no la necesitaste para enfrentarte a cinco hombres el doble de tu tamaño, en este momento te sientes intocable, pero escúchame y escúchame bien, no lo eres. He visto caer a los de tu tipo una y otra vez y todos en manos de El.
El Jazzista le llaman, podría parecerte solo otro más del los cientos que transitan los violentos caminos de la música, otra alma raptada por la armonía de la sangre, pero te aseguro que es algo único. Camina por los desiertos cargando su instrumento y su arma, su mirada vacía, fría que congela a los más duros se vuelve ardiente cuando está por enviar a alguien al infierno. Los hombres del Duque no se atreven a tocarlo y no hay nadie de acá a Pando que le haya visto sin quedar de algún modo cambiado.
Pero no es esto lo que lo vuelve peligroso, no es su destreza con el saxofón, no es su puntería ni su sangre fría. Verás, con cualquier otro músico, si conoces sus melodías sabes si correr o quedarte, pero el Jazzista, a el Jazzista le gusta improvisar...
sábado, 30 de junio de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Sueño un poco viejo
No quería contarlo, porque lo sentí muy personal, pero el sueño quiere salir así que ahí va:
El sueño arranca a bordo del Eladia Isabel, yo estaba sentado tranquilo hasta que veo a Mark Knopfler dando clases de saxo, obvio que voy a aprender unos piques. Después de un rato soy un groso del saxo y veo a esta persona que conozco y le muestro todo lo que aprendí.
El sueño pasa a una segunda parte en la que estoy en casa y mi madre está cocinando un almuerzo gigante, vamos a comer en la calle, no se por que, y me pide que ayude a poner la mesa, bajo y me encuentro con esta persona de nuevo, solo que está muy cansada. Le digo que si quiere puede ir a dormir una siesta en mi cuarto mientras comemos así que le muestro donde es mi cuarto y se acuesta a dormir. Yo bajo a comer, la calle estaba cortada para que no pasara ningún auto mientras comíamos.
En la tercera parte del sueño, estoy corriendo por un camino y en el final el mismo me veo a mi mismo y corro para llegar hacia mi, hasta que me encuentro a esta persona de nuevo y paro donde está. Si no me hubiera despertado le hubiera dado un abrazo como los que se dan cuado decimos adios o perdón.
El sueño arranca a bordo del Eladia Isabel, yo estaba sentado tranquilo hasta que veo a Mark Knopfler dando clases de saxo, obvio que voy a aprender unos piques. Después de un rato soy un groso del saxo y veo a esta persona que conozco y le muestro todo lo que aprendí.
El sueño pasa a una segunda parte en la que estoy en casa y mi madre está cocinando un almuerzo gigante, vamos a comer en la calle, no se por que, y me pide que ayude a poner la mesa, bajo y me encuentro con esta persona de nuevo, solo que está muy cansada. Le digo que si quiere puede ir a dormir una siesta en mi cuarto mientras comemos así que le muestro donde es mi cuarto y se acuesta a dormir. Yo bajo a comer, la calle estaba cortada para que no pasara ningún auto mientras comíamos.
En la tercera parte del sueño, estoy corriendo por un camino y en el final el mismo me veo a mi mismo y corro para llegar hacia mi, hasta que me encuentro a esta persona de nuevo y paro donde está. Si no me hubiera despertado le hubiera dado un abrazo como los que se dan cuado decimos adios o perdón.
martes, 1 de mayo de 2012
Por Un Poco Más de Insomnio
Hay un momento, entre las 2 y las 4, cuando no te podés dormir, en el que es tan fácil conectarse con uno mismo. Cada canción que ponés es justo la que precisás escuchar. La mente llega a un estado de total claridad para algunas cosas, como si una parte de nosotros ya estuviera durmiendo, una parte más ruidosa que y no distrae a los que siguen en vela.
Te arden los ojos, te duele la cabeza y sin embargo, cada cosa está donde debe estar y lo que no ves hacia afuera porque las luces ya están apagadas, lo ves hacia adentro. Es como apagar la luz para ver que hay del otro lado de la ventana, o ir al campo a ver las estrellas.
En este mismo momento me estoy dando cuenta de todo lo que hice hoy, en este momento tomo decisiones que de repente no consideré o no sabía que tenía que tomar. Trato de mover algunas piedras con las que no me quiero tropezar más, le pongo nombre a cosas, les pogo una etiqueta y las guardo donde van, para que el yo que se despierte mañana esté más tranquilo.
Te arden los ojos, te duele la cabeza y sin embargo, cada cosa está donde debe estar y lo que no ves hacia afuera porque las luces ya están apagadas, lo ves hacia adentro. Es como apagar la luz para ver que hay del otro lado de la ventana, o ir al campo a ver las estrellas.
En este mismo momento me estoy dando cuenta de todo lo que hice hoy, en este momento tomo decisiones que de repente no consideré o no sabía que tenía que tomar. Trato de mover algunas piedras con las que no me quiero tropezar más, le pongo nombre a cosas, les pogo una etiqueta y las guardo donde van, para que el yo que se despierte mañana esté más tranquilo.
domingo, 29 de abril de 2012
Noche, hola y adios
Es fantástico el momento en el que uno al fin apaga la luz pero no puede dormir. El momento en el que todo el universo se reduce a tu cama, a vos y a tus pensamientos y pensás en todo lo que está bien y todo lo que está mal, en cosas fantásticas, tristes, hermosas y horribles y si tenés suerte te las vas a llevar todas a tus sueños.
Es el momento en el que uno tiene miles de conversaciones imaginarias con personas reales, pensando que debería haber dicho y que debería haber callado. Pensando también que le gustaría decir y que le digan.
El momento en el que uno se mete en debates consigo mismo, discute por horas, no hay nadie más necio que uno mismo y demasiadas veces nos ganamos y nos convencemos de cosas que no son, y construimos una realidad propia que empieza cuando abrimos los ojos al día siguiente.
Cuando nos vamos a dormir así, no nos despedimos del día, nos despedimos de nosotros. Hay noches en las que me extraño.
Es el momento en el que uno tiene miles de conversaciones imaginarias con personas reales, pensando que debería haber dicho y que debería haber callado. Pensando también que le gustaría decir y que le digan.
El momento en el que uno se mete en debates consigo mismo, discute por horas, no hay nadie más necio que uno mismo y demasiadas veces nos ganamos y nos convencemos de cosas que no son, y construimos una realidad propia que empieza cuando abrimos los ojos al día siguiente.
Cuando nos vamos a dormir así, no nos despedimos del día, nos despedimos de nosotros. Hay noches en las que me extraño.
lunes, 23 de abril de 2012
La Saga de Rosco - Fall of Abdala
El calor inhumano agotaba sus ánimos, la vigilancia constante de los cyberblandengues agotaba sus almas, El Turco reía. Era cuestión de tiempo, en pocos minutos Abdala lograría el cometido de una vida, ser el primer presidente en domar lo indomable, el salvaje hipermagma que corre por las venas del mundo.
Una gota de sudor cayó de su frente y desapareció en el aire antes de tocar el suelo, clara seña de que su objetivo estaba cerca. "Más rápido" le gritaba a sus escalvos desde el alto parlante, la ansiedad lo consumía, esta fuente de energía y la promesa de un nuevo metal era lo que precisaba para llevar al Dominio Uruguayo a su debido lugar en el orden mundial. No más represión de los Caballeros de la Órden Cimarrónica, el pueblo uruguayo no seguiría ninguna regla, no, las impondría.
- Señor presidente, estas lecturas están fuera de control, eh.
- ¡Déjeme ver eso!
- Le sugiero que detenga la excavación, eh, hemos cavado muy profundo.
- ¡Yo le diré cuando sea muy profundo!
- ¡Señor, su ambición nos matará a todos!
- ¡Mi ambición nos salvará! ¡Caven más rápido! ¡Doble ración si terminan hoy!
Los esclavos apresuraron el paso, la promesa de polenta reanimó sus frágiles cuerpos, pero no por mucho.
- ¡Señor, a este paso será imposible mantener estable el hipermagma! ¡Eh!
- Conozco los riesgos, sigue haciendo tu trabajo Toto.
- Lo lamento señor, pero no puedo permitir que ponga en riesgo a toda esta gente, eh.
Da Silveira tomó su ballesta y disparó, "Toto..." suspiró Abdala con ojos vidriosos mientras caía al pozo de esclavos.
El trabajo de una vida se desvanecía frente a sus ojos, la vida dejaba su cuerpo como los esclavos abandonaban las instalaciones y el pasaría a la historia como el salvador que no pudo ser, alguien tomaría su lugar y se llevaría toda la gloria ¿Toto tal vez? El Turco cerró los ojos...
"¡No!" gritó con el aliento que aún le quedaba, mientras quedara vida en su cuerpo terminaría el trabajo, tomó el pico de un esclavo y con todas sus fuerzas golpeo el piso debajo de el. Los muros comenzaron a sacudirse, las instalaciones se desplomaban a su alrededor, cayó al suelo y vio, por un instante antes de ser devorado por las llamas, su preciado hipermagma...
Una gota de sudor cayó de su frente y desapareció en el aire antes de tocar el suelo, clara seña de que su objetivo estaba cerca. "Más rápido" le gritaba a sus escalvos desde el alto parlante, la ansiedad lo consumía, esta fuente de energía y la promesa de un nuevo metal era lo que precisaba para llevar al Dominio Uruguayo a su debido lugar en el orden mundial. No más represión de los Caballeros de la Órden Cimarrónica, el pueblo uruguayo no seguiría ninguna regla, no, las impondría.
- Señor presidente, estas lecturas están fuera de control, eh.
- ¡Déjeme ver eso!
- Le sugiero que detenga la excavación, eh, hemos cavado muy profundo.
- ¡Yo le diré cuando sea muy profundo!
- ¡Señor, su ambición nos matará a todos!
- ¡Mi ambición nos salvará! ¡Caven más rápido! ¡Doble ración si terminan hoy!
Los esclavos apresuraron el paso, la promesa de polenta reanimó sus frágiles cuerpos, pero no por mucho.
- ¡Señor, a este paso será imposible mantener estable el hipermagma! ¡Eh!
- Conozco los riesgos, sigue haciendo tu trabajo Toto.
- Lo lamento señor, pero no puedo permitir que ponga en riesgo a toda esta gente, eh.
Da Silveira tomó su ballesta y disparó, "Toto..." suspiró Abdala con ojos vidriosos mientras caía al pozo de esclavos.
El trabajo de una vida se desvanecía frente a sus ojos, la vida dejaba su cuerpo como los esclavos abandonaban las instalaciones y el pasaría a la historia como el salvador que no pudo ser, alguien tomaría su lugar y se llevaría toda la gloria ¿Toto tal vez? El Turco cerró los ojos...
"¡No!" gritó con el aliento que aún le quedaba, mientras quedara vida en su cuerpo terminaría el trabajo, tomó el pico de un esclavo y con todas sus fuerzas golpeo el piso debajo de el. Los muros comenzaron a sacudirse, las instalaciones se desplomaban a su alrededor, cayó al suelo y vio, por un instante antes de ser devorado por las llamas, su preciado hipermagma...
lunes, 12 de marzo de 2012
La saga de Rosco. 1er fragmento.
Si algún día escribo un libro quiero que tenga esto en algún lado:
Solo quedaban el y su motocicleta. Los cuerpos calcinados de sus enemigos ahora arte abstracto en el pavimento. Es una vida violenta, pero es su vida y a Rosco le gusta. Limpió sus botas, terminó su cigarro y se fue, pero no sin antes dejar una nota para El Duque: "¡Las calles viven!". El Duque entendería.
El aire golpeaba su cara como un ladrillo mientras se perdía en el horizonte carmesí, la noche estaba cerca y estaba en tierra de carpinchoides. Montevideo ya no perdona a los débiles pero apremia a quienes saben cuando correr. Con poco tiempo en sus manos apretó el acelerador agotando sus reservas de hipermagma, si eso no fuera suficiente, confiaba en la pieza de kilo y medio de abdalium que llevaba siempre en su cintura, un recuerdo de una era más digna, una obra maestra del arte de matar. Había prometido no volver a disparar, pero sabía que era una promesa que, como muchas otras, estaba a punto de romper, el aliento de carpinchoide estaba en el aire...
Solo quedaban el y su motocicleta. Los cuerpos calcinados de sus enemigos ahora arte abstracto en el pavimento. Es una vida violenta, pero es su vida y a Rosco le gusta. Limpió sus botas, terminó su cigarro y se fue, pero no sin antes dejar una nota para El Duque: "¡Las calles viven!". El Duque entendería.
El aire golpeaba su cara como un ladrillo mientras se perdía en el horizonte carmesí, la noche estaba cerca y estaba en tierra de carpinchoides. Montevideo ya no perdona a los débiles pero apremia a quienes saben cuando correr. Con poco tiempo en sus manos apretó el acelerador agotando sus reservas de hipermagma, si eso no fuera suficiente, confiaba en la pieza de kilo y medio de abdalium que llevaba siempre en su cintura, un recuerdo de una era más digna, una obra maestra del arte de matar. Había prometido no volver a disparar, pero sabía que era una promesa que, como muchas otras, estaba a punto de romper, el aliento de carpinchoide estaba en el aire...
sábado, 3 de marzo de 2012
QUIERO PIRAR
Hoy tengo ganas de pirar pero mal, estoy aburrido de tanta normalidad. Quiero juntarme a tomar recuerdos destilados adentro de la bolsa de un canguro con amigos que veo y los que no también, que vengan, total entramos todos, si, vos también, sacate esa campera roja que me revienta los ojos y venite. Quiero acordarme de cuando era una lagartija y mi primo un elefante, quiero hablar incoherencias con mi clon malvado, probar todos los colores y saber cual es el sabor de la luna. Quiero darme una ducha de choclo en público, quemar un barco, entrevistar a mi sombra y perder 6 kilos haciendo ejercicios de matemática B de 6to
Pa, quiero a un chino que me cachetee bailando la lambada, quiero un teclado en la lengua para decir todas las palabras, todos los números, cantar toda las canciones. Quiero irme a dormir y despertar en otro lado, mejor en el campo, no, la ciudad, NO, EL CAMPO no... EN TODOS LADOS.
Quiero verme en la calle y gritarme, quiero saludarme y hacerme el gil, que no me conozco y seguir de largo
Quiero ser una lanchita del parque rodó pero en Nueva York, quiero que me pedalee Perón comiendo un helado de sambayón.
Quiero ver el fin del mundo y saltar, escupir fuego, cagar rocas, estornudar relampagos y destrozar edificios con la boca.
Quiero escribir una canción, twittear un twit y bloggear un blog. OK, creo que por ahora ya hice dos.
Quiero ser genérico, histérico, devorar palabras y quedar famélico.
Quiero romper las rimas que vengo diciendo, OK? Juro que no se donde están saliendo.
Es tarde y y no quiero pensar, no se lo que quiero pero lo quiero ya. Eso me enseño el pelado Prodan, ja, ya no rimo más, ok, safé de esa, voy a tratar de evitar que se repita, las rimas son para los artistas y yo no soy ningún Denis Elías.
En fin. ¿En qué estaba? Ah, que quiero un unicornio y vomitar una cascada. Un arcoiris estaría bien, pero mucho más me gustarían tres.
Ojo, que también quiero otras cosas, quiero un pokemon, quiero un velociraptor, quiero ir a un concierto de Pink Floyd en avión, ser del ornitorrinco en mi zodíaco, quiero baiar como Michael Jackson y tirar lasers por el sobaco.
Faaaa, creo que eso es todo por ahora.
Pa, quiero a un chino que me cachetee bailando la lambada, quiero un teclado en la lengua para decir todas las palabras, todos los números, cantar toda las canciones. Quiero irme a dormir y despertar en otro lado, mejor en el campo, no, la ciudad, NO, EL CAMPO no... EN TODOS LADOS.
Quiero verme en la calle y gritarme, quiero saludarme y hacerme el gil, que no me conozco y seguir de largo
Quiero ser una lanchita del parque rodó pero en Nueva York, quiero que me pedalee Perón comiendo un helado de sambayón.
Quiero ver el fin del mundo y saltar, escupir fuego, cagar rocas, estornudar relampagos y destrozar edificios con la boca.
Quiero escribir una canción, twittear un twit y bloggear un blog. OK, creo que por ahora ya hice dos.
Quiero ser genérico, histérico, devorar palabras y quedar famélico.
Quiero romper las rimas que vengo diciendo, OK? Juro que no se donde están saliendo.
Es tarde y y no quiero pensar, no se lo que quiero pero lo quiero ya. Eso me enseño el pelado Prodan, ja, ya no rimo más, ok, safé de esa, voy a tratar de evitar que se repita, las rimas son para los artistas y yo no soy ningún Denis Elías.
En fin. ¿En qué estaba? Ah, que quiero un unicornio y vomitar una cascada. Un arcoiris estaría bien, pero mucho más me gustarían tres.
Ojo, que también quiero otras cosas, quiero un pokemon, quiero un velociraptor, quiero ir a un concierto de Pink Floyd en avión, ser del ornitorrinco en mi zodíaco, quiero baiar como Michael Jackson y tirar lasers por el sobaco.
Faaaa, creo que eso es todo por ahora.
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